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Dios, Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera DIOS Los mares en tormenta o en bonanza nos revelan, Señor, tu omnipotencia; y los astros nos dicen tu alta ciencia, y las aves nos cantan tu alabanza. La tempestad, Señor, es tu venganza; tu mirada amorosa, la clemencia; tu santuario, del justo la conciencia, y tu dulce sonrisa la esperanza. No puede el hombre concebir tu alteza, y el azul pabellón del firmamento un reflejo sólo es de tu grandeza. En todo está tu poderoso aliento, y es un canto a tu amor naturaleza, y un canto a tu saber el pensamiento. 1877  Manuel Gutiérrez Nájera La obra del escritor mexicano Manuel Gutiérrez Nájera está  disponible en Amazon  para su  compra en línea . Más de Gutiérrez Nájera    |    Biblioteca de Autores Mexicanos (BAM)    |     Inicio    |     Contacto Puedes conocer más sobre la vida, la obra y el contexto del autor en la página de  Manuel Gutié...

María, Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera MARÍA Sonó la voz de Dios: “Tú, en cuya frente quise estampar de mi grandeza el sello, derramando sobre ella eternamente la luz del claro sol; tú, en cuya mente de mi gloria inmortal puse un destello; tú, que del polvo terrenal nacido, soberano de espléndido palacio te llegaste a mirar, y envanecido, mi amor y mi piedad diste al olvido, a la humana ambición abriendo espacio; tú, errante seguirás en el futuro la estrecha senda que a seguir acierte con temeroso afán tu pie inseguro; tú, que la vida despreciaste, impuro, verás alzarse por doquier la muerte”. ¡Y errante caminó! ¡Cuán angustiada llegó a encontrarse en su primer jornada la triste humanidad, hasta que el cielo piadoso quiso mitigar su duelo en la cima del Gólgota, sagrada! Allí fue donde el Dios que el orbe alienta, el Dios del Sinaí que el rayo lanza y hace escuchar su voz en la tormenta, víctima santa de mortal afrenta, derramó con su sangre la esperanza. Aún re...

La cruz, Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera LA CRUZ ¡Árbol divino, afortunado tronco, que al mecerte del viento al oleaje bañado por la luz, rota en colores, te inclinaste ante Dios en homenaje, su frente coronando con tus flores y alfombrando sus pies con tu ramaje! Árbol celeste cuya esencia pura en cándida espiral sube hasta el cielo; estrella de ventura, que oscilando del Gólgota en la cumbre derramas por el suelo ardientes rayos de perpetua lumbre; que viste de tu seno, al retemblar la tierra estremecida, brotar la fuente de cristal sereno que entre sus linfas y raudal fecundo es a la vez que bálsamo de vida nuevo Jordán que purifica al mundo. Árbol gigante que inspiró a un tirano el negro crimen que estampó en tu frente; emblema del cristiano, símbolo santo de la fe potente que Jesucristo relegó a la historia, cuando al morir entre tus duros brazos las sombras del error hizo pedazos, negro cadalso convirtiendo en gloria. Tú que viste vagar fieras, perdidas, com...

Al corazón de Jesús, Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera AL CORAZÓN DE JESÚS Sólo se alzó hasta Ti mi pobre acento en oración cristiana; nunca osó temeroso el pensamiento, de humilde inspiración bajo el amparo, llegar hasta tu asiento, que cercan los querubes y sostienen las nubes sobre el ropaje azul del firmamento. Nunca, nunca pulsé la lira mía para elevarte un cántico sagrado, porque juzgué medroso que cantarte sólo aquellos debieron que del cielo la dulce melodía para sus tiernos cantos recibieron; los que al arte robaron sus primores, su cadencia a los suaves ruiseñores, y la arrogancia para alzar su canto al águila altanera, que rauda tiende el vuelo, la tierra deja, por la nube rompe, y al sol mismo amenaza en su carrera y va a perderse en la celeste esfera. Por temor a lo pobre de mi canto hasta tu trono santo mi lira no elevó tímidos ecos; pero ya de mi pecho alborozado se escapa el sentimiento que estuvo hasta hoy callado, y a Ti vuela mi acento y en pos de Ti se lanza...

A la virgen María, Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera A LA VIRGEN MARÍA [1]   ¡Oh Madre de mi Dios, Virgen divina, aromática planta del Carmelo, Lirio de Sion, Estrella peregrina, Rosa de Jericó, Reina del cielo, oye la voz del trovador oscuro que te viene a rendir óbolo santo! Será su ofrenda un pensamiento puro. Un himno a la verdad será su canto. Salve mil veces, bella nazarena, inmaculada Esposa del Cordero, de los campos de Dios blanca azucena! Tú fuiste la paloma que dio al mundo la oliva de la paz; la clara aurora que vino a preceder al sol fecundo; la nave conductora del tesoro inmortal; la santa nube do Jesús a la tierra bajaría; arca suprema que la vida encierra, raudal inagotable de venturas, paraíso de Dios sobre la tierra! Tú fuiste elevada por tu virtud y celestial pureza do no puede alcanzar la mente osada; en ti la gracia espiritual se encierra y tu pureza brillará sin velo sobre todos los seres de la tierra, sobre todos los ángeles del cielo. En tu dolor ...

Manuel Gutiérrez Nájera, poemas, cuentos y otros textos

Poemas, cuentos y otros textos de Manuel Gutiérrez Nájera Poemas de Gutiérrez Nájera A la Corregidora A la virgen María Al corazón de Jesús Ama a prisa A mi madre A mi padre A Salvador Díaz Mirón A un triste Carta abierta De blanco Dios Efímeras El primer capítulo En el hogar  En un abanico Frente a frente Hojas secas Invitación al amor La cruz La duquesa Job La misa de las flores La serenata de Schubert Las mariposas Madre naturaleza María Mis enlutadas Non omnis moriar Ondas muertas Para el álbum Para entonces Para un corpiño Para un menú Pax animae Por la ventana Resucitarán ¿Sabes lo que es un suspiro? Siempre a ti Si tú murieras Obra narrativa de Manuel Gutiérrez Nájera La mañana de San Juan La obra del escritor mexicano Manuel Gutiérrez Nájera está disponible en Amazon para su compra en línea: Cómpralo en Amazon   Biblioteca de Autores Mexicanos (BAM)    |     Inicio    | ...

"A La Corregidora", Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera Al viejo primate, las nubes de incienso; al héroe, los himnos; a Dios, el inmenoso de bosques y mares solemne rumor; al púgil que vence, la copa murrina; al mártir, las palmas; y a ti -la heroína- las hojas de acanto y el trébol en flor. Hay versos de oro y hay notas de plata; mas busco, señora, la estrofa escarlata que sea toda sangre, la estrofa oriental: y húmedas, vivas, calientes y rojas, a mí se me tienden las trémulas hojas que en gráciles redes columpia el rosal. ¡Brotad, nuevas flores! ¡Surgid a la vida! ¡Despliega tus alas, gardenia entumida! ¡Botones, abríos! ¡Oh, mirtos, arded! ¡Lucid amapolas, los ricos briales! ¡Exúberas rosas, los pérsicos chales de sedas joyantes al aire tended! ¿Oís un murmullo que, débil, remeda el frote friolento de cauda de seda en mármoles tersos o limpio marfil? ¿Oís?... ¡Es la sabia fecunda que asciende que hincha los tallos y rompe y enciende los rojos cap...

"A Salvador Díaz Mirón", Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera Tienes en tu laúd cuerdas de oro que el soplo del espíritu estremece, y tu genio, como un alto sicomoro, entre borrascas y huracanes crece. No te brinda la musa sus favores entre mirtos y rojas amapolas: cuando quieres gozar de sus amores la acechas, la sorprendes y la violas. Tu verso no es el sonrosado efebo que en la caliente alcoba se afemina: vigoroso como Hércules mancebo acomete, conquista y extermina. El mar es como tú: con su rüido de tus estrofas la cadencia iguala; refleja el cielo cuando está dormido y en sus momentos de furor lo escala. Manuel Gutiérrez Nájera La obra del escritor mexicano Manuel Gutiérrez Nájera está  disponible en Amazon  para su  compra en línea . Más de Gutiérrez Nájera    |    Biblioteca de Autores Mexicanos (BAM)    |     Inicio    |     Contacto Puedes conocer más sobre la vida, la obra y el contexto del autor...

"Siempre a ti", Manuel Gutiérrez Nájera

Manuel Gutiérrez Nájera A ti, tan sólo a ti, canta mi lira: ahogar quiero la voz de mi garganta, pero es en vano, que por ti suspira, y trémula de amor tu nombre canta. Perdona. sí. mi sueño y mi delirio; perdona tanto amor, tanta ternura; mi alma expira en los brazos del martirio y canta, como el cisne, su amargura. Bien sé que tú no escuchas mis querellas, bien sé que tú a mi amor llamas quimeras, y con tus plantas inclemente huellas la casta flor de mi pasión primera. Comprendo que tu amor que tanto anhelo es sueño de mi loca fantasía, porque nunca el gusano llega al cielo, nunca se une la noche con el día. Yo sé que la desgracia me acompaña y sé que tu existencia es de ventura; ninguna nube tu horizonte empaña y yo bebo la hiel de la amargura. Mas, ¿qué quieres que haga. dicha mía, si el triste corazón nunca te olvida, si en ti piensa mi loca fantasía y enlazada a la tuya está mi vida? ¡La voluntad!... ¡Palabra mentirosa! ¡Quimérico poder del albedrí...